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¿Qué tal esos paseos? ¿Fenomenal? ¿no? Aquí van más ideas para seguir jugando.

¡ATENCIÓN! ¡ÚLTIMA HORA!
Aviso a adultos y adultas acompañantes. Acaban de instalar un nuevo contenedor en la ciudad, junto a los verdes, azules y amarillos. Es el CONTENEDOR DE RIDÍCULOS. Es conveniente depositarlos para dar un paseo juguetón.

Cuando lleguéis a una plaza, colocaos espalda con espalda. Vamos a recorrerla circularmente con los ojos. Uno de los dos comienza a contar todo lo que ve delante de él, empezando de izquierda a derecha: “una casa de tres pisos, una farola, una calle, un coche rojo, otra casa, un banco, una papelera…” Cuando nombra algo que su pareja ya está viendo, éste continúa nombrando lo que ve.

Sepárate de mamá o papá unos metros. Coge tu teléfono imaginario y ¡a charrar! Ve aumentando la distancia que os separa. ¿Hasta dónde llegáis entendiéndoos?
Cuando ya no os oigáis, podéis comunicaros con gestos. 

Conviértete en detective; necesitas una pequeña mochila y dentro de ella, una libreta y un boli, un espejo y una lupa.
Para empezar, haz un rastreo de la ciudad y anota: ¿Cuántos coches amarillos ves? ¿Cuántas alcantarillas? ¿Cuántos hombres con bigote? ¿Cuántos niños o niñas agarrados de la mano de mayores? ¿Cuántos árboles? ¿Cuántas fuentes? ¿Cuántas paradas de autobús?

Para continuar, coge el espejo.
Intenta caminar de espaldas viendo hacia dónde vas, únicamente a través de él. Póntelo encima de la nariz. ¿Cómo se ve el cielo, los árboles, la ciudad? Inventa mil maneras de mirar el mundo a través de un espejo.

Y ahora saca la lupa. Es el momento de investigar esas pequeñas cosas y ver esos bichitos minúsculos. Disfruta de los detalles de la corteza de los árboles ¿De quién serán esas pequeñas huellas dejadas en la tierra?

¡Va de pelotas! Mi pelota bota y bota… a lanzar… sin mover, sin reír, sin hablar, de un pie y del otro, de una mano y de la otra, palma adelante, palma detrás, a la media vuelta y a la vuelta entera.

Este juego es para dos. Una de los dos personas camina con los ojos cerrados. El que acompaña guía con su voz: izda, dcha, delante, ¡para!, hacia atrás, despacio, más deprisa, media vuelta…. ¡Atrévete a soltarle la mano!
Es confianza total ¿no te parece?

Lleva una tiza en el bolsillo. Dibujas un círculo grande en el suelo en el que escribes: “saltar como ranas”. Y saltas, ¡claro!
En otro lugar que vayas puedes dibujar otro círculo y escribir: “a la pata coja”. Y tanto tú como las personas que pasen podrán jugar con tus propuestas. Puedes dibujar todos los círculos que quieras e ir poniendo diferentes cosas: “girar como una peonza”, “congelados como sardinas”, “andar del revés”… Cuando vuelvas a casa cuéntales a tus amigos dónde has dibujado círculos. ¿Los encontrarán?

Para cuando vuelvas a casa, ¿te animas a hacer un mapa o plano en el que dibujes el paseo que has hecho? Si lo haces varios días, ¡seguro que te salen mapas diferentes!

Te proponemos ¡un reto! ¿puedes inventarte un juego que cumpla estas condiciones?
Divertido, para 2 personas, sin tocarse, sin hablar y que tenga que ver con tormentas y relojes.

 

Ya estás aquí, en la calle, mírame. Ahora nos vemos a la misma altura… ¡Estoy diferente! Ha llegado la Primavera, hay colores nuevos, sonidos, olores… ¡Tómate tu tiempo, respira! ¿Cómo notas el aire? ¿Y el sol? ¿Hay cosas que descubres que antes no estaban?… o igual existían pero no las veías. Durante el paseo encuentra 5 diferencias.

¿Te apetece gritar al aire tu nombre?
Hazlo ¡¡Qué gusto!!
Ahora haz que tu dedo sea un pincel y escríbelo
en el aire, o dibuja a tu animal favorito.

Igual en tu paseo hoy sólo das una vuelta a la manzana… No pasa nada, tómatelo con humor, coge de casa una manzana y ve comiéndotela en la vuelta… Tú eres capaz de “buscarle 3 pies al gato” ¿a que sí?

Mide un tramo del paseo que das hoy:
Con tus pasos, con pasos de hormiga, de elefante, con suspiros…
hasta la farola, 
hasta aquella tienda, hasta…

Mira un edificio, fíjate en todos los detalles de su fachada, luego date la vuelta y, de espaldas a él, responde a las preguntas que tu acompañante te haga. ¿Cuántas ventanas tiene?¿Y balcones? ¿De qué color es la fachada? ¿Hay ropa tendida? ¿Qué número de portal es? ¿Hay tiendas en sus locales?

Coge de casa un canuto de cartón,
hoy convertido en catalejo
y úsalo en tu salida.
Ayuda a enfocar tu mirada y
a encontrar pequeños detalles.

Sabemos que en estos días habéis dibujado y escrito un montón de cosas. Elige alguna de ellas. En tu paseo puedes pegarla en una pared en la que no tapes nada, así la ciudad volverá a llenarse de vuestro arte y vuestras ideas. A veces simplemente unas palabras escritas dicen mucho. Es como un grito: ¡Por fin! ¡Ya era hora! ¡Libres! ¡qué ganas! ¡soy feliz!… y así, un montón.

Buscad un sitio tranquilo, cerrad los ojos. Levantad los puños y en silencio contad todos los sonidos diferentes que oigáis: los cantos de los pájaros, el viento soplando, insectos volando a tu alrededor, las pisadas de la gente que camina… con cada sonido, un dedo arriba ¿Qué habéis escuchado?

¿Hace sol? ¡Genial! Busca tu sombra o busca la sombra de tu acompañante. ¿Quién pisa primero la sombra de la otra persona? Juega con la luz y las sombras y descubrirás cómo van cambiando de tamaño, posición…

Lleva a tu acompañante con los ojos cerrados y colócalo delante de algo que te guste. Trata su cabeza como si fuese una cámara de fotos, céntrala y encuádrala delante de tu objetivo y a la vez que aprietas su mano grita: ¡FOTO! Entonces él abrirá los ojos un instante, los volverá a cerrar y grabará en su memoria
esa imagen. ¡Ahora hazlo tú!

¡Qué emocionante será ver en la calle a otras niñas y niños! Algunos que conocerás y otros que no. Os proponemos que cuando os encontréis, aunque haya mucha distancia entre vosotros, os saludéis de una manera especial: ¡dando un salto!… Y eso querrá decir: “Hola amiga, amigo, yo también estoy tan contenta como tú de salir de casa”.

Mira las nubes:
sus formas, sus texturas,
sus desplazamientos, sus cambios…
¿A qué se parece aquella
de la izquierda?

Todavía no podéis quedar con las amigas y amigos a corretear y abrazaros… tranquilos ¡llegará! ¿Y mientras tanto? ¿Qué te parece llamar a tus amigos y decirles que les vas a dejar un mensaje escrito en tal calle o plaza y que lo tienen que encontrar y leer? Ellos seguro que hacen lo mismo contigo y os convertís en buscadoras de mensajes escondidos.

Si tienes tiza en casa… ¡cógela! Píntame una sencilla línea
y luego inventa las mil maneras de recorrerla: a la pata coja,
haciendo equilibrios, a saltos, abriendo y cerrando piernas…

Y cuando vuelvas a casa…. Túmbate, cierra los ojos y vuelve a hacer el paseo sólo con tu imaginación. Si en casa te preguntan si te pasa algo… cuéntales tu experimento… o guárdatelo como un secreto. Tú decides.

¡Hasta otro día. Nos gustará volver a verte y sentirte!
PAI

Ilustraciones: Angel Tomás del Río